Para fortalecer la lucha contra la violencia hay que fortalecer las políticas de PREVENCION, ir a las causas y atacar eficazmente diseñando políticas para enfrentar cada una por separado.
Los mecanismos nacionales e internacionales han reiterado que la principal causa de violencia contra las mujeres es de carácter cultural, que se expresa en cada país, zona, región, continente etc. en formas distintas aunque siguiendo un patrón que coloca al varón masculino como lo hegemónico.
De esta forma todos construyen una cultura que deviene en patriarcal y machista.
Los datos del boletín informativo del Ministerio de la Mujer correspondiente a los dos primeros trimestres del año 2026, registran 1558 llamadas a la línea de asistencia 212, y los servicios de atención registran 4392 intervenciones, principalmente a mujeres en un rango de edad entre 18 y 49 años.
La realidad nos esta hablando, si, son importantes las políticas públicas de atención, las políticas públicas de sanción y las políticas públicas de reparación, pero todas llegan cuando ya hay una vida menos, una familia con problemas de salud mental, unos niños y niñas huérfanos, o una mujer paralizada por el miedo.
No se puede vivir con tanta violencia, donde se supone incluso es tu espacio más seguro, tu propia casa.
La realidad nos está pidiendo a gritos que se prioricen las políticas de prevención de violencia contra las mujeres.
Y ojo, la prevención de violencia no es una responsabilidad exclusiva del Ministerio de la Mujer, es una responsabilidad de todos los actores públicos, en particular del sistema educativo, los medios de comunicación, los gobiernos locales, el poder legislativo, entre otros.
Los países que han avanzado más en materia de igualdad de género han mostrado que afrontar esta causa cultural de la violencia requiere de una significativa inversión en educación, transformando el sistema educativo para que este a su vez contribuya a deconstruir los patrones culturales que le dan sostén al machismo.
Es importante destacar aquí que la igualdad alude a la igualdad de derechos entre mujeres y hombres, ya establecida en la Constitución Política Dominicana, la misma constitución que establece claramente su rechazo a la violencia contra la mujer y expresa su vocación de construir políticas y mecanismos efectivos para su erradicación.
La Educación para la igualdad debe ser abordada como un derecho humano fundamental, cuyo ejercicio se constituye en la vía para la construcción de una sociedad igualitaria y participativa, es parte esencial del desarrollo sostenible y es la mediación idónea para cuestionar una sociedad centrada en el enfoque de lo masculino como el centro de toda actividad.
La educación es fundamental para promover la autonomía de las mujeres, la igualdad plena y la eliminación de las diferentes formas de discriminación, asegura las garantías para el desarrollo de una ciudadanía inclusiva, en la que las mujeres participan plenamente en la vida pública, política, económica y social y, por ende, en los procesos de toma de decisiones a todos los niveles.
Mas allá del sistema educativo formal, es necesario la implementación de mecanismos que sirvan de vehículos para desmontar la cultura machista, tales como los medios de comunicación, formales e informales, las redes sociales, las organizaciones comunitarias, las OSFL , los gobiernos locales, y otras tantas que pueden ser utilizados como vehículos para desarrollar grandes campañas educativas que vayan desmontando la cultura machista.
Se requiere de voluntad política y presupuestos pero es posible reducir los comportamientos machistas que devienen en violencia, muerte, y destrucción de familias enteras, por no haber actuado antes de.
El sistema contra la violencia tiene que ser integral, claro, son válidas las políticas de atención, sanción y reparación, correcto, pero dentro del sistema la prevención debe ser fortalecida, porque lo demás puede llegar cuando ya no haya nadie a quien proteger.
Fortalecer el sistema de atención integral a la violencia contra las mujeres, como marco normativo capaz de promover los cambios de patrones culturales sobre los imaginarios sociales, en referencia al reconocimiento del fenómeno de la Violencia Contra la Mujer e Intrafamiliar y fortalecer el proceso de articulación de los mecanismos interinstitucionales, instituciones y entre los sectores que participan en su contención.
Este es un llamado de atención:
¡!!No a la violencia machista en cualquiera de sus formas!!!
!!!Impulsemos con fuerza una gran campaña contra la violencia machista y el desmonte de los estereotipos culturales que la sustentan!!!!!
¡!!Sin las mujeres no hay democracia!!!!1